Con esta primicia he intentado mirar con ojo indagador la edición XXXI correspondiente a este 2020, celebrado entre durante el mes de marzo, donde, quiero comenzar aplaudiendo que el programa se realzó con la inclusión de las esperadas presentaciones de las puestas en escena, tanto de la muestra nacional como la internacional; asà como de talleres y actividades colaterales que complementaron y prestigiaron la cita.
Solo dos monólogos comparecieron en el festival. De la provincia de Las Tunas llegó el grupo La Corniza con el archiconocido argumento de Emelina Cundeamor, del importante dramaturgo Eugenio Hernández Espinosa, e interpretado por Beatriz Sabrina Ricardo. Con este texto, Hernández Espinosa, dramatiza una problemática identitaria sobre inacabados procesos coloniales racistas, aún vigentes en muchos microsectores de nuestra sociedad. La joven actriz logra mostrar a una mulata que expone entre comentarios sarcásticos, con un humor certero: el desmoronamiento de su matrimonio. Su director, Miguel Ãngel Amado, supo guiar a la actriz en una concepción que resultó concentrarse en el trabajo del actor, y para ello utilizó solamente una mesa, una silla, una peluca y otros objetos muy elementales con los cuales logra concentrar la acción, y que permiten vislumbrar la confluencia social del personaje; de ahà que la actriz obtuviera el Premio a laMejor Actuación Femenina.
En sentido general se aprecia un montaje en el que cada actor domina un registro de caracterización que atrapa al espectador y lo identifica, y ahà radica su principal arma. Merecido fue, entonces, que el jurado decidiera otorgarle el Premio a la Mejor Puesta en Escena.
El evento continúa la tradición de programar presentaciones a las comunidades, barrios y escuelas del municipio. El Juglar del Cisne presentó la obra de tÃteres Beatriz y los Papas Malvas en la comunidad de JÃquima, donde los niños y toda la familia pudo disfrutar de esta agrupación de Pinar del RÃo, por los resultados y el amplio repertorio que han venido desarrollando en la modalidad de teatro de tÃteres, este grupo es ya un referente importante en el paÃs.
Positivo fue invitar de nuevo a la CompañÃa Teatral La Andariega, de la provincia de Camagüey, de una marcada participación en la historia de este encuentro anual. En esta ocasión presentó Cuentos de Palacio, con una gran aceptación por parte el público. Resulta válido destacar las actuaciones de niños que hacen teatro con una verdad y calidad artÃstica en la escena. Â
TALLER DE LA CRÃTICA. FOTO: ALEJANDRO MENÉNDEZ
Para esta edición en especial se creó una comisión curatorial que realizó una audición a los grupos por las provincias del paÃs para seleccionar la muestra nacional. Y es que realizar un evento de esta magnitud requiere del esfuerzo y la dedicación de los organizadores que, en cada proceso, antes y durante el festival, deben mantener el diálogo cómplice, para poder continuar realizando mejores ediciones.
Pero a lo que Ãbamos: la jerarquÃa aquà pertenece a la mera coincidencia de colocar una cámara en un sitio donde está ocurriendo algo: la metáfora: la mutilación del ego de un personaje que es muchos personajes.
Entonces entramos de a lleno en una especie de cÃrculo vicioso que roza lo inquietante, sobre todo entendiendo que los sentidos están anulados de antemano por esa piel o caparazón forjado a golpe de alienación: multi-medial, (des)informativa y de resistencia instintiva a la agonÃa. Este último elemento cobra particular connotación en la dedicada compulsión del personaje a su higiene personal, que además implica –narrativamente– una contextualización inmediata de la historia. Sin embargo, poco a poco se nos revela que en realidad el cÃrculo es espiral que, a cada vuelta, ha ido ganando en diámetro, poco a poco, mientras su zona de confort se torna cada vez más peligrosa.
Bonsái es un ejercicio de pensamiento. Si no logra echarle a andar las neuronas, ya puede dormir tranquilo el resto de su vida. Más allá de un argumento lineal que sospecho propiciado para el audiovisual y no asà para la pieza teatral en conjunto, lo que destaca de la historia es la certeza de que somos manipulados por un algo que prevalece. Llámelo dios, llámelo narrador, llámelo sociedad. Nos siembran, nos podan y nos trasplantan; asà como pretendemos hacerlo con otras cosas.
foto Frank Lahera
Al ser, además, un ejercicio de supresión del ego, el actor deja de tener importancia y el personaje se convierte en la obra. Condición que le acerca a un Kafka o a un Virgilio Piñera, donde el yo es sustituido por el nosotros, incluso por el eso. Es entonces que desaparece el individuo y aparece el sustrato. Por lo tanto, desde un punto de vista formal y referencial, le percibo cierta proximidad con algunas formas del teatro asiático, pero desde una especie de hibridez que le acercan, desde lo teórico, al teatro antropológico del italiano Eugenio Barba y, desde la ejecución, al teatro pobre del polaco Grotowski y al experimentalismo de Samuel Beckett.
¿Cuán diferente o similar a las nuestras es la abuela Rosa, personaje del escritor guantanamero Eldys Baratute Benavides? ¿Cuántas como ella caminan por nuestras calles o ahora mismo comparten historias con sus nietos en casa durante estos dÃas de aislamiento, como medida de protección ante el nuevo coronavirus, que apaga vidas en todo el mundo.
Ya con cierta “tradición†de motivar cartas de algunos lectores preocupados por lo atrevido de sus textos, el autor aborda el tema del amor en la tercera edad, con frescura y sin pizca de aburrimiento en una armónica relación entre abuela y nieto, a quien la anciana le cuenta su pasado amoroso y le enseña fotos de varios hombres de su vida.
Eldys Baratute Benavides/ Foto: Tomada de su perfil de Facebook.
Autor de varias decenas de libros y ganador de premios, como La Rosa Blanca (2007 y 2012), La Edad de Oro (2013 y 2017) y el Premio de la CrÃtica Literaria (2016), Baratute Benavides vuelve a demostrar en esta novela su madurez en el reflejo de temas poco abordados por la literatura para niños en Cuba. Lo hace de una manera atractiva y valiente, elementos que ya identifican su narrativa.
Él asegura que nunca se ha sentido una vÃctima, “cuando me pasan esas situaciones duermo sabiendo que alguien me leyó y se emocionó, para bien o para mal. Ah y que, además, ayuda a hacerme de cierta forma famosoâ€.
Escritor Eldys Baratute. /Foto: Tomada de su perfil en Facebook.
¿Cómo ocurre tu primer contacto con el mundo de la escritura y con el del teatro? ¿Cómo descubriste tu vocación?
Creo que mis padres son lo más importante al hablar de mi vocación. Ellos son escritores y en mi casa siempre vivà un ambiente de libertad, de buen gusto, una visión lo menos prejuiciada del mundo. Siempre fui hiperactiva y mis padres tuvieron que encontrar maneras para que yo soltara toda aquella energÃa: cursos de ballet, fotografÃa, numismática, artes plásticas y, por supuesto, teatro.
¿Cómo transcurre tu proceso creativo? ¿Cuánta importancia le concedes a la investigación dentro de este proceso?
Cuando escribo, me encierro. Me gusta estar sola, en un ambiente tranquilo, sin interrupciones. Sin embargo, el tiempo de escribir no coincide siempre con el de concepción, trabajo de la idea o investigación, por lo menos para mÃ. Me pasa que cuando estoy en la primera fase de producción de un texto, mi mente se enfoca en eso con mucha fuerza, tanto que todo lo que leo, estudio, escucho o percibo, lo relaciono directamente con ese proceso.
Salà de la soledad de mi cuarto, de mi mundo de dramaturgia utópico, para insertarme de lleno en un teatro. Esa es una experiencia que todos los estudiantes deberÃamos tener. Estar ahÃ, durante todo el proceso de montaje de una obra, cambia totalmente el punto de vista de uno con respecto al teatro.
 Como dramaturga lo que más me aportó fue ser testigo de la mutación del texto del papel a la escena. Además, fue muchÃsimo más productivo para mà el hecho de haber participado en dos montajes en los que el dramaturgo y el director eran la misma persona. Vi a Celdrán mirando desde la perspectiva de un director su propio texto, tratando de ser lo más objetivo posible, haciendo cortes, rescribiendo escenas y descubriendo facetas u objetivos nuevos que como dramaturgo no imaginó.
¿Piensas que el ISA es un paso necesario, o acaso imprescindible, para los jóvenes dramaturgos, o existen otros caminos posibles?
Un artista no necesita un tÃtulo o una ley para legitimarse. Un artista necesita una obra. Creo que el ISA no es el único camino, sin embargo, sà es un puente, una valiosa guÃa para encaminarse en el arte. Al menos desde mi experiencia lo ha sido.
La Facultad de Teatro tiene la suerte de contar con profesores que son, a la vez, artistas y teóricos de referencia nacional. Ese diálogo que se establece con los profesores y futuros colegas es lo más valioso de la Universidad, desde mi punto de vista.
La definirÃa con las palabras claridad, transparencia y verdad. Ojalá y otras personas al leerme definieran mi escritura de ese mismo modo.
¿Cuáles son los temas que le interesan a tu teatro?
Las relaciones familiares, entre padres e hijos, y los conflictos de los personajes con su entorno. Sobre todo, temas y personajes que tengan posibilidades de cuestionar la realidad y de dialogar con el público cubano actual sin caer en estereotipos.
Me gustarÃa hacer un teatro que, aun partiendo de un contexto nacional particular, pueda rebasar esa frontera y hablar de algo universal. Esto se lo debo mayormente a Argos Teatro.
¿Sientes que el mundo de la intermedial y lo hipermedial permea de alguna forma, menos o más visible, tu creación?
Como joven artista, ¿cuáles son los principales obstáculos espirituales, materiales o de cualquier orden que entorpecen la creación en los momentos que corren?
Siento que el mayor obstáculo para mÃ, soy yo misma. Lucho todo el tiempo en contra de mi vagancia para sentarme y seguir puliendo el material, en contra de la idea de que un texto ya está terminado, en contra de otro texto en proceso que puede hacerme dejar el anterior a medias, en contra de mis inseguridades y, la más dura, en contra de la autocensura. Pienso que la mejor manera de quedar bien ante un futuro lector o espectador es ser sincero, investigar de manera seria y pulir mucho el material, no dejar nada gratuito.
El dramaturgo catalán Josep Maria Miró (Prats de Lluçanès – Barcelona-, 1977) fue el invitado de Espacio ITI 2019 en su edición más reciente. Miró, desconocido en Cuba hasta ese momento, luego de haber recibido el importante Premio Born 2011 con la obra El principio de ArquÃmedes, se ha convertido en uno de los autores contemporáneos más representativos de la dramaturgia catalana dentro y fuera de España. El texto en cuestión, llevado a escena más de 30 veces en diferentes escenarios del mundo, fue estrenado en el marco de Espacio ITI 2019 en nuestro paÃs, por del dramaturgo, director y editor Abel González Melo en una coproducción de Los Impertinentes y Argos Teatro.
Durante su visita el autor catalán impartió el taller “Disparadores y artefactos teatrales†a dramaturgos, teatrólogos, directores y actores. Sobre sus referentes, artefactos y pasiones teatrales hablamos una mañana en La Cúpula de la Embajada de España donde se realizaron las sesiones del taller. Tengo un recuerdo hermoso de ese encuentro, de la temperatura del salón en las mañanas y del entusiasmo de todos los que pudimos pasar el taller con este dramaturgo catalán, excelente fotógrafo en sus ratos libres, cariñoso, lleno de energÃa e inquieto por conocer la realidad cubana.
Esta entrevista inicia un ciclo que intenta recoger el diálogo sostenido desde la Casa Editorial Tablas-Alarcos con creadores, dramaturgos, teatrólogos, teatristas durante estos 20 años. Sirva esta conversación con Josep Maria Miró para apresar uno de los encuentros más hermosos y fructÃferos del año 2019.
 ¿Cómo conoce a Abel González Melo? Cómo surge la idea de hacer el libro y luego estrenar el espectáculo en el marco de Espacio ITI 2019?
Mi primer viaje a Cuba fue en el año 2009 y al regresar a mi paÃs escribo un texto que se llama La mujer que perdÃa todos los aviones y que considero, aunque tengo textos precedentes, mi primera obra. Este libro que se presenta en Cuba, Teatro en tiempos salvajes, tiene todo lo que he escrito en estos 10 años y enlaza mis dos viajes a este paÃs.
Teatro en tiempos salvajes, como Abel González Melo, editor y compilador del volumen decidió llamarlo a partir del tÃtulo de la última obra que aparece en el libro y la más reciente que escribÃ, tiene 15 obras de mi autorÃa. Es un regalo que me hizo Abel, y del que estoy muy agradecido: el gesto hermoso de unir estas obras en un mismo libro, como si desde La mujer… hasta la última pieza, todas hubieran sido escritas en un tiempo salvaje.
Yo estaba trabajando de periodista en la Radio Pública Española y llega un momento en el que empiezo a sentir cómo el periodismo se ha vuelto una maquinaria complicada en un sistema como el de mi paÃs: instrumentalizado por determinados intereses. Tengo la necesidad, entonces, de dar un salto a otro sitio. Empiezo un doctorado de Literatura Catalana, especializado sobre todo en asignaturas catalanas, es lo que aquà llamarÃan TeatrologÃa. Me presento a las pruebas de dirección y dramaturgia del Instituto del Teatro de Barcelona y ahà empiezo. En ese periodo escribà mis primeros textos, gano algunos premios, tengo la suerte de empezar a trabajar como ayudante de dirección con directores de escena ya con recorrido, y se produce un tránsito desde un lugar muy natural en ese sentido.
Me gusta diferenciar cuándo funciono como autor y cuándo como dramaturgo adaptador. Cuando soy autor el texto sale de mi necesidad, de mis ganas de escribir. En los talleres siempre digo que afortunadamente no hay ninguna fórmula exacta, lo que me sirve a mà para escribir no le sirve a otro, sin embargo, es necesario conocer las metodologÃas y los instrumentos para desarrollar esas motivaciones.
Cuando he trabajado para otras dramaturgias que son adaptaciones me pongo al servicio de un texto. Ahora acabo de adaptar una novela de Fred Uhlman que se llama L’amic retrobat (El amigo reencontrado). En este caso, ya tenÃa un punto de partida que fue la novela, luego convertà esa narración en una especie de monólogo dialogado entre tres personajes. El protagonista es un personaje que aparece con dos edades diferentes y el amigo.
Aunque distingo el trabajo por encargo del de creación propia, siempre intento asumir el encargo como un gusto, un placer, porque necesito enamorarme del proyecto, del texto, de lo que voy a hacer. Para mà el arte tiene que estar vinculado al compromiso, a la necesidades, a la particularidad de uno mismo.
En la ERAM, yo podrÃa ser el padre de los chavales a los que les doy clases, aunque pienso que soy como ellos, nos separan 20 años. Y cada vez esa diferencia de edad se va agrandando, por mi parte no por la suya, porque yo voy teniendo más años y nuevos alumnos ingresan en el primer año.
El misterio es sexy. En la vida, cuando un tópico determinado o una problemática nos interesan es porque ahà tenemos algo por resolver. Las grandes inquietudes del hombre en la vida siempre vienen con una necesidad de resolverlas y, habitualmente, la resolución tampoco es la satisfacción, sino el camino emprendido.Â
Todas estas obras que las que hemos hablado están llenas de misterio, como la vida misma, y una parte importante de nuestros esfuerzos están dedicados a resolver esos enigmas.
Estoy en la función y pienso en mi generación. Considero que ha crecido desconociendo hechos de la Historia de Cuba. El viaje de 1 273 maestros cubanos a la universidad de Harvard en el verano de 1900. Se trató de un momento único, pues el paÃs –bajo ocupación estadounidense− estaba a punto de iniciar su vida como nación independiente. Fue un instante tenso y hermoso, una prueba para todos los que participaron, una suma de lecciones cuyo significado inquieto sigue estremeciendo hoy lo mismo que entonces.
Es la segunda vez que veo a Doimeadiós, reconocido actor, ejerciendo como director teatral. Aseguro que la destreza es el resultado que obtuvo en La Cita, un texto de Andrea Doimeadiós y vuelve a crear otra interesante propuesta para la escena teatral cubana.
En Oficio…, la composición espacial erigida por el director señala una teatralidad que le graba al espectáculo hechos particulares en la elaboración de su estructura dramática: I Camino desde la entrada, II Ara, III Tengo una hija en IHarvard, IV ¡Arriba con el himno!, V TravesÃas, VI Salida al patio lateral. Son los tÃtulos de los cuadros y espacios que establecen el orden para el proceso de representación.
imagen tomada de cuba escena
II
Ara
En Ara, que viene siendo como el segundo cuadro del espectáculo, se representa interviene coreográficamente Grettel Montero, con movimientos precisos, plenos de toda una plasticidad que revelan al espectador lo que en un principio fue nuestra Isla desde su descubrimiento, la alternancia y repetición al bailar en el pequeño espacio diseñado para representar los signos más acreditados y componer mediante la danza el despertar de una Isla que sin dudas surgen todo tipo de milagros.
imagen tomada de cuba escena
III
Tengo una hija en Harvard
Tengo una hija en Harvard, texto de Arturo Sotto, conforma en su relato la historia de una joven maestra escogida para su visita a dicha universidad norteamericana. Su prometido se opone al viaje. El acontecimiento va generando un conflicto entre la idea opuesta por sus padres hasta entrar el padre Orozco como concordia en el asunto. Con diálogos bien construidos, el autor recrea el ambiente en que se enmarca la fábula en una unidad temática. Apropiados registros construyen los actores que logran el equilibrio en las actuaciones en sentido general. Se activan resortes espectaculares con la inclusión en vivo de la banda de música de Rancho Boyeros que se implican como personajes dentro del tejido del concepto de la puesta, brindándole una musicalidad efectiva.
Y lo aprende quien lo entienda (nos vamos pal surco)
Quien roba caballo paga con castigo
Y si viene, viene, viene un dominó
Ya estamos jugando, jugando…
Otra vez entrecruzo en un acto de libertad otras frases de la canción de Vivanco y sin miedo a originar un trabajo que ya dejó mucho que decir.
imagen tomada de cuba escena
V
TravesÃas
Su director va cerrando la dramaturgia con TravesÃas, una instalación y performance que es un concepto del propio director Osvaldo Doimeadiós y con la realización plástica de Guillermo RamÃrez y Patricia DÃaz MartÃnez, hasta llevarnos a la salida del patio lateral.
Estos son los seis momentos que dividen la obra, conforman la estructura de este relato con tonos de humor, pero sin llegar a ser una comedia pura. Todo está bien pensado en Oficio de Isla, con cuidadoso diseño de vestuario creado por Oscar Bringas que le aporta a la obra pureza y neutralidad visual que supongo ha querido mostrarnos.
       Vivimos en una Isla, es preciso levantarse cada mañana ver el sol, el horizonte como amenaza el lugar de promisión para saber lo que es…
Con Oficio sobre el teatro en una Isla milagrosa, director, actores y todos los que en el espectáculo intervienen, desde sus particularidades conceptuales, hacen del espacio una convergencia perfecta con los cientos de espectadores que asisten allà a ver verdadero arte, un acto puro de teatralidad.
Cuando la vida se deja penetrar en el corazón mismo del teatro…
Jacques Derrida
Como parte de un ciclo de entrevistas, iniciado desde la Casa Editorial Tablas-Alarcos con el objetivo de registrar el diálogo con creadores, dramaturgos, teatrólogos, teatristas durante estos 20 años, converso con Carlos Sarmiento, teatrólogo, director y actor, que integra nuestro catálogo con su investigacion El largo viaje hacia la verdad, dedicada al director y actor cubano Vicente Revuelta.
En la asignatura MetodologÃa de la Investigación pedÃan un proyecto investigativo, recuerdo que estaba en casa de Eberto GarcÃa Abreu mostrándole lo que ya tenÃa hecho y me dijo: Bueno, ahora tienes que ser consecuente y escribir tu propia autoficción.
–¿Esta es una conexión con el trabajo que realizas en el sector del Turismo?
Elegà poner al personaje Daniel que hace referencia a mà mismo como guÃa turÃstico para enfatizar la frustración, pero en realidad yo trabajo como animador en un show de música tradicional cubana para extranjeros no como guÃa. Cuando trabajo como animador no me siento frustrado pero pienso que si fuera guÃa turÃstico tal vez sÃ.
Esa es una gran verdad y lo he comprobado en los shows que he animado, si no vendes esa Cuba que ellos quieren comprar y representas a ese cubano bailador, mujeriego, que siempre sonrÃe a pesar de los problemas y que nunca está triste, pues entonces no les interesas.
–¿Cómo fuiste tejiendo el texto? ¿Cómo esta escritura fue invadiendo la escena y al mismo tiempo cómo lo que quedaba en escena cambiaba el texto?
Fue un texto que trabajamos mucho a partir de improvisaciones, los recursos de Layton para improvisar, y sin dudas, ya cuando tienes el cuerpo de estos actores cambia mucho porque sabes que es un texto escrito para ellos. Los actores me hicieron propuestas desde el principio, a tal punto que la versión del texto aún se está rehaciendo porque ha seguido variando con el trabajo y las sugerencias de los elencos. Todos los dÃas se actualiza, hoy en la mañana estuve introduciendo algunos cambios a partir de parlamentos que han surgido en escena y, como son valiosos, merecen quedarse.
–Hay creadores que insisten en defender una dinámica de grupo más tradicional porque dicen que las formas alternativas terminan lastrando el trabajo; pero la verdad es que la mayorÃa de los proyectos y compañÃas teatrales sobre todo en la capital, funcionan bajo presupuestos abiertos y cambiantes, y gracias a eso logran sobrevivir.Â
–Algunos teóricos y escritores sostienen que a pesar de todo el auge de la autoficción en tanto escritura y del aparato teórico desplegado a su alrededor, siguen prefiriendo la autorreferencialidad como categorÃa. Sostienen además que la autoficción no es más que una autobiografÃa, lo único nuevo es que deja por sentado algo que ya se sabe de antaño: lo real siempre tendrá ficción porque el soporte artÃstico lo transforma.
He vivido con Selfie cómo cambia la recepción, siempre que se me acerca alguien a hablar de la puesta en escena en el fondo lo que quiere es deslindar la verdad de la mentira. Por supuesto, reitero que el arte está lleno de autorreferencialidad, pero me interesa defender el pacto autoficcional porque además se mezcla mucho con el teatro documental y con las “escrituras del yo.â€
Creo que en la narrativa tiene otra dimensión, en los libros alcanza una verdad distinta, otra fuerza. Pienso en Yo, Publio, Confesiones de Raúl MartÃnez, en Antes que anochezca de Reinaldo Arenas. Son libros que me marcaron y ahora que lo pienso, ese pacto ambiguo que lograron sus autores fue el que me sedujo tanto.Â
El personaje de Nelson existe en la realidad, es mi mejor amigo y cuando fue al estreno me contó que se escondÃa en la butaca por miedo de en cualquier momento que yo lo parara a testificar (risas).
La historia de Fanny está bastante cercana a la real, pero hay muchos elementos que fueron construidos, como aquello que apuntó Sergio Blanco: “es la verdad, pero movida de lugarâ€.
QuerÃamos además, dejar un sabor grato en los espectadores, aunque tocáramos temas fuertes, a veces dolorosos, no querÃamos dejar en el público un sentimiento derrotista. Para eso, jugamos mucho con los cambios de tono, algunas escenas las contamos desde un enfoque más de comedia, y otras desde un tono más serio y dramático.
Esta obra es muy susceptible de caer en el melodrama, y por eso la cuidamos mucho con la variedad en los matices. Otro elemento que quise mantener y sacarle partido desde la puesta en escena fue el de teatro dentro del teatro. Los actores debÃan actuar como ellos mismos en la situación de los personajes, esa fue la premisa. No querÃa una caracterización forzada y ajena a ellos, por eso el pullover que trae cada uno tiene su fecha de nacimiento, aunque interpreten un personaje nunca dejan de ser los actores, los jóvenes y los seres humanos que son en la realidad.
Ciertamente. Me bastaron dos lecturas de los actores antes de empezar a montarlo, para cambiarle el final. Ya la dramaturga y maestra Raquel Carrió habÃa entrado en crisis con el final y me dijo entonces que no le gustaba, pero me aconsejó que no me apurara en encontrarlo, que en cuanto empezara a trabajar con los actores, ellos mismos se encargarÃan de mostrarme el camino, y asà fue.
–La autoficción es un doble pacto, convive entre dos mundos, lo real y lo ficcional, la verdad y la mentira, lo documental y lo reconstruido. Tal vez por eso Selfie es tan honesta, porque tiene ese dolor que nace de la dualidad, de la ambivalencia, de la ambigüedad, del desdoblamiento, de lo mutable.
Eso es Selfie. QuerÃa de alguna manera retratar mi generación, creo que nosotros hemos tenido que pactar con muchas “Cubas†al mismo tiempo. Yo trabajo casi todas las noches en shows donde tengo que vender la Cuba del Buena Vista Social Club, Guajira guantanamera, chan-chan y mojitos. Ese es un acto complicado, la gente que lo mira desde afuera lo puede ver desde un punto de vista idealizado, pero tener profesiones tan distintas al mismo tiempo, ver tantas realidades diferentes todo el tiempo es sumamente complejo y agotador.
Ese es el dolor que llevo a Selfie, un padecimiento en el que estoy preso, no puedo salir de ahà porque lo necesito para tener una economÃa mejor. Entonces hago teatro en el tiempo que me queda para salvarme la vida. He tenido la suerte de poder cohabitar en los dos mundos al mismo tiempo, como muchos de mi generación.
Entre ellos unos niños testarudos, vecinos de la cuadra, se negaban a usar la prenda, sin embargo, la creatividad de este joven miembro de la AHS en Matanzas y director del proyecto de teatro callejero Noria no se hizo esperar y en unos pocos dÃas ya tenÃa listos otros tantos, esta vez, con modelos muy singulares, a los cuales los pequeños no pudieron resistirse.
“El objetivo esencial es crear una pieza que resulta imprescindible en estos tiempos, pero más personalizada, de manera que los niños se sientan motivados a usarla y se protejan.
fotos cortesÃa del entrevistado
“Por supuesto, es un trabajo que lleva tiempo y recursos, porque recrear estos personajes de cuentos o dibujos animados requiere un esfuerzo extra y a veces no tenemos suficiente material, pero lo importante es saber que a los niños les gustan y que estamos colaborando al enfrentamiento del coronavirusâ€.
Junto a Luis Manuel y su madre, otros artesanos de la Red de Educadores Populares se suman a esta tarea de crear para los más pequeños en tiempos de Coronovirus.
“Vamos a seguir aportando mientras se pueda, son tiempos de solidaridad y si tenemos la posibilidad de ayudar, lo seguiremos haciendoâ€, dijo con seguridad.
Entre ellos unos niños testarudos, vecinos de la cuadra, se negaban a usar la prenda, sin embargo, la creatividad de este joven miembro de la AHS en Matanzas y director del proyecto de teatro callejero Noria no se hizo esperar y en unos pocos dÃas ya tenÃa listos otros tantos, esta vez, con modelos muy singulares, a los cuales los pequeños no pudieron resistirse.
“El objetivo esencial es crear una pieza que resulta imprescindible en estos tiempos, pero más personalizada, de manera que los niños se sientan motivados a usarla y se protejan.
fotos cortesÃa del entrevistado
“Por supuesto, es un trabajo que lleva tiempo y recursos, porque recrear estos personajes de cuentos o dibujos animados requiere un esfuerzo extra y a veces no tenemos suficiente material, pero lo importante es saber que a los niños les gustan y que estamos colaborando al enfrentamiento del coronavirusâ€.
Junto a Luis Manuel y su madre, otros artesanos de la Red de Educadores Populares se suman a esta tarea de crear para los más pequeños en tiempos de Coronovirus.
“Vamos a seguir aportando mientras se pueda, son tiempos de solidaridad y si tenemos la posibilidad de ayudar, lo seguiremos haciendoâ€, dijo con seguridad.